Potatolandia

miércoles, julio 25, 2007

Campaña de samurais (19ª parte)


(... continuación de la entrada anterior ...)

- Día 19, mes de la serpiente, Año 1165 -

Los días transcurren con normalidad y Soshuro Tsuyoshi se va introduciendo cada vez con mayor frecuencia en mi vida. Gracias a él he conocido gente nueva y he sido introducida en exclusivos círculos de la corte que hasta ahora ignoraba por completo de su existencia. Junto con Tsuyoshi, a mi alrededor empiezo a ver caras nuevas.
Soshi Tabito. Una cortesana escorpión, como yo. Aunque ella parece haber nacido para ello. Su rostro es inmaculado, puro y enmarcado por un suave óvalo de piel clara donde destacan unos ojos negros que poseen el encanto para atraer y atrapar la mirada de cualquier hombre. Su voz, bellamente cuidada desde la niñez, convierte sus palabras en un apacible susurro casi hipnotizador. Es preciosa, lo sabe y no duda ni un instante en servirse de ello. Sin embargo algo mas allá de su mirada me dice claramente que es alguien con quien no se puede confiar, a no ser que seas el mejor postor.
También esta Shoshuro Madoka. Quien al lado de Tabito parece aun menos agreciada de lo que ya es de por si. Sin embargo, ella no necesita de su rostro para ser quien es. Su poder esta en el saber. No hay rumor en Rokugan que escape a sus despiertos oídos. Y no hay rumor en Rokugan que no pueda convertirse en verdad si este proviene de sus labios. Sabe como convertir su voluntad en la tuya. Sin que te des cuenta, un buen día descubres que lo que tu deseas con mayor fuerza en tu vida, en realidad es lo que Madoka quería que desearas.
Por ultimo también hay Ide Bantu. Un magistrado unicornio aparentemente mundano. Cuya única habilidad es la de mover y generar dinero en cantidades abrumadoras.

- Día 29, mes del serpiente, Año 1165 -

La noche ha llegado hacer rato. Estoy un poco cansada de palabras. Todo el día escuchando gente hablar y la única cosa sincera que he podido oír ha sido cuando ese cortesano grulla ha felicitado al anfitrión por la exquisitez de los pastelitos de nueces. Lo demás no han sido mas que sartas de palabras vacías, elogios absurdos o verdades a medias con extraños fines que no quiero ni imaginar. Ya en mi habitación, mi sirviente me cuenta todo lo ocurrido hoy a mis espaldas, mientras me ayuda a despojarme de mi kimono que apesta a engaños y mentiras. ¿ Cuanto tiempo hace que Mayushi Shumpei me acompaña ? Con tal discreción que a menudo resulta prácticamente invisible para todos los demás. Lo miro cuando se da la vuelta, mientras cubro mi desnudez con el yukata de seda roja. Se que solo lo hace por cortesía, pues su presencia no me incomoda en absoluto, mas bien lo contrario.
- ¿ Shumpei ? - Se gira con su habitual gesto servil. Sin inmutar su rostro cuando muestro en mis manos un pequeña cajita de madera negra. - Toma, esto es para ti.
- ¡ Oh Nodoko-san !, No no no ... puedo aceptarlo, no soy merecedor de ello -
Un resoplido se escapa de mi boca - ¡ Oh venga ! Por favor Shumpei. Ya he visto suficiente teatro por hoy. - Le sonrío honestamente cuando levanta sus ojos hacia mi. - No me importa en absoluto lo que digan que merezcas o no. Quiero agradecerte personamlente lo que tu servicio representa para mí. Deseo decírtelo aun que no sea necesario, Necesito recordarmelo aunque ya lo sepas ... Gracias, gracias por todo lo que haces. - Mientras acerco la cajita a sus manos.
Shumpei no rechazado mi regalo dos veces, tal y como indican las normas de etiqueta. Comprendió que no era necesario. Recogió su presente y sin romper su frío rostro solamente dijo - Muchas gracias Nodoko-san -. Me hubiese gustado que lo abriera en ese momento. Saber si la hermosa hebilla negra que contenía la caja, seria de su agrado ... pero supongo que prefirió esperar a disponer de su propia intimidad.

- Día 1, mes del caballo, Año 1165 -

Ide Bantu ha acudido a mi esta mañana. Inesperadamente me ha invitado a unos baños. La verdad es que es un verano caluroso, además tengo algunas preguntas que me gustaría hacerle. Por eso he aceptado.

Tras una breve espera, en la que he podido disfrutar de los jardines del distrito noble, Bantu se presenta y disculpa por su demora. La casa de baños elegida por el unicornio, esta a la altura de su bolsillo. Es una gran casa en donde puedes hallar todo tipo de lujos y comodidades. Siempre y cuando las puedes pagar. Ide Bantu no se deja intimidar por los costes y me permite gozar de una relajante tarde de masajes al oleo, baños termales y todo ello acompañado con ligeros aperitivos y pastelitos de verano.
Cuando ya nos hallamos ambos juntos en los baños comunitarios, aprovecho para agradecerle la invitación e indagar un poco. Al intentar informarme acerca de las últimas noticias llegadas del norte, su respuesta desprende un orgullo que no pasa desapercibido. Según sus palabras, el clan león ha subestimado a su gente. Las proporciones son de 3 a 1 a favor de la caballería unicornio. Lleno de satisfacción augura una clara victoria para su clan. Aunque en este punto ya no le escucho y entrecierro los ojos para lanzar una breve oración silenciosa deseando buena fortuna para Akodo Naizen y Kakita Kakashi.
Finalmente Bantu toma la iniciativa en las preguntas. Sin ser tan rebuscado en sus preguntas como los cortesanos que h etratado estos días, quiere saber como alguien como yo pudo acabar en la batalla de Kyuden Hiruma. Su súbito interés me coje desprevenida. Encubro mi sorpresa con una risita estúpida - Eso mismo me he preguntado yo cien veces - y me levanto con la excusa de cambiar mi toalla. Justo en el momento, creo sentir los ojos Banto recorriendo lascivamente mi silueta. Un poco nerviosa me siento de nuevo y me esfuerzo en actuar con normalidad.
Obviamente no se conforma mi broma e insiste en curiosear respecto como acabé en las tierras sombrias. Un poco preocupada por ese repentino interés, no puedo evitar narrarle muy vagamente todo lo ocurrido desde la nueva ciudad imperial hasta mi llegada a Kuyden Hiruma. Aunque a decir verdad, omito tantos puntos que para procurar que no quede un relato demasiado breve, acabo haciendo especial incapié en detalles absurdos de mi viaje. Después de todo, no sé si se acaba dando por satisfecho, pero por por lo menos no insiste mas.

Cuando nos despedimos a la salida de los baños, puedo notar su mirada a mi espalda. Me doy la vuelta para mirarlo de reojo, pero se va andando desprocupadamente hasta perderse en la oscuridad de la noche. Sola, en el caluroso silencio del verano, roto únicamente por alguna lejana conversación o los getas de un transeunte, me pregunto si realmente mi imaginación no me estará jugando una mala pasada.

- Día 6, mes del caballo, Año 1165 -

Tsuyoshi se quiere reunir nuevamente conmigo. Parece ser que le gustan las casas de geishas, pues en una de ellas nos encontramos. Esta vez si voz suena un poco mas grave que de costumbre y sus palabras así lo son. Finalmente han decidido encargarme una tarea de mayo rango.

El Gozoku esta enterado del inminente traspaso de poder de Ryoko Owari hacia manos escorpión. Parece ser que el elegido para ese importante cargo de gobernador, va a ser el Bayushi Tsimaru. Un recto samurai escorpión en, cuya lealtad hacia Bayushi Sunetra y su clan, no existe la menor atisbo de duda. El Gozoku no tiene ninguna objeción al respecto, pero solo le preocupa la intachable reputación de Tsimaru. Alguien como él, complica enormemente la capacidad de control del Gozoku en las altas esferas políticas de la ciudad. Por suerte a Bayushi Tsimaru le aborrecen enormemente las tareas políticas y el laberintos burocráticos a los que se va a ver atrapado con su nuevo cargo. Para ello, tiene a Soshuro Ohan. Una discreta y humilde cortesana escorpión que se hace cargo de todas esas arduas tareas que tanto fastidian a Tsimaru. Mi objetivo es claro. Pero debo lograr de alguna forma u otra, conseguir hacer llegar mi influencia hacia Bayushi Tsimaru.
Por si esto fuera poco, las altas esferas del Gozoku, con la supuesta intención de incentivarnos y a la vez, duplicar las posibilidades de éxito, ha encargado la misma misión a Soshuro Tabito.

De regreso a casa, mi cabeza esta empezando a elaborar los esbozos preliminares de mi plan. Se que se supone que no debería ayudar al Gozoku, pero esta claro que si quiro introducirme en lo mas hondo, primero tendré que demostrar mi valía. Para ello, sera mejor que ponga todos mis esfuerzos en lograr situarme junto Bayushi Tsimaru.

Cuanto estoy a pocos metros de casa, una sombra se mueve en la oscuridad. Por unos instantes creo que pueda tratarse de Bayushi Tai. Aunque no tardo en descartarlo. Tai es mucho mas habilidoso y tampoco seria tan descuidado como para presentarse ahora, aquí y de esta forma. La sombra se muestra para desvelar el rostro de Soshuro Tabito, que me mira desafiante y con mirada traviesa. Le saludo pero no responde. Únicamente lanza una burlona risita antes de escabullirse nuevamente en la oscuridad de la noche.
Perpleja, tardo unos segundos en reaccionar. Atónita por la absurda situación que acabo de vivir. Finalmente no puedo evitar contener mi risa, que estalla con una discreta carcajada mientras entro en casa. Menuda actitud mas infantil y estúpida, creo que ha leído demasiados cuentos.

(... continuará en siguientes entradas ...)