Campaña de samurais (10ª parte)
Seguimos con la misma sesión pero empiezo otra entrada, por no resultar excesivamente lioso
- Día 18, mes del liebre, Año 1165 -
El día ha empezado muy mal. Me había propuesto dormir y descansar toda la noche, para poder acudir hoy a primera hora de la mañana a entregar la carta a Asahina Sekawa. Primero mi inesperada reunión con Bayushi Tai. A continuación el incendio, que aun perdura. Y finalmente el inesperado arresto de Kakita Kakashi, me han privado de todo reposo posible. De todas formas, una samuraiko puede sentir el cansancio, pero jamás sucumbir a este. Me levanto mas temprano del habitual y como viene siendo costumbre en las últimas semanas, no dispongo de mucho tiempo para asearme, peinarme, maquillarme y prepararme como es debido. No se debería entrar en la ciudad prohibida apestando a caballo y sudor. Por suerte mi maquillaje puede ocultar perfectamente las ojeras producidas por la falta de descanso.
Entro en la ciudad prohibida junto con Akodo Naizen, quien admirablemente se mantiene en pie y se esfuerza por disimular el dolor de unas quemaduras que muy posiblemente dejaran marca en su piel. Estoy segura que la asistencia de anoche de un par de shugenjas Fenix, quienes rezaron a los kamis en favor de nuestra sanación, tienen algo que ver en tal muestra de prematura recuperación. Pero prefiero no comentarlo. Por desgracia, Kakita Kakashi tendrá que esperar. Una vez pasados los muros que separan la ciudad prohibida del resto del mundo, nos encontramos en una zona en donde todo esta tratado con máxima dedicación. Donde incluso las casas del rudo clan cangrejo, parecen hacer un hueco a una ostencación y decoración inimaginables en otras partes. Todo resulta confortablemente espacioso y con elaborados jardines para hallarse a uno mismo. Desgraciaramente, no hay tiempo para recrearse con un apacible paseo. Sin mas vacilación me llevo la mano al pecho, donde he guardado la carta durante este ultimo mes, y me aseguro nuevamente que sigue en mi poder. Finalmente nos dirigimos hacia nuestro encuentro con Asahina Sekawa.
Presentarnos a tan temprana hora de la mañana, tiene sus ventajas. Somos rápidamente atendidos por, Sentaku, el secretario del Campeón de Jade, quien ha tomado temporalmente posesión de todos los cargos de Sekawa. En cuando le hablamos de la urgente correspondencia, nos niega rotundamente que podamos visitarle. Dice que Asahina resultó herido en la explosión de la pasada noche y su médico le ha prohibido cualquier visita hasta que su estado no mejore. Para cualquier cosa, debemos contar con él. De repente, todo lo ocurrido desde mi llegada al Castillo de las 3 Torres se me viene encima. Estoy exhausta y dolorida por culpa de esta carta. Ahora nadie me impedirá entregarla mano a mano a su destinatario. Intento calmarme usando las técnicas de respiración del Yumi, pero resulta inútil. Con la misma explosión de fuerza que una flecha saliendo a de los dedos del arquero, me lanzo contra el secretario. No puedo evitar perder ligeramente la compostura cuando le exijo imperiosamente con los mejores modales que puedo en este momento, que nos deje pasar. El asunto que nos trae entre manos así lo requiere. Aunque Asahina Sekawa se encontrase moribundo en su lecho de muerte, debemos entregarle esa carta personalmente. Senaku, quien quizá no esperaba mi reacción, queda un poco atónito. Tras unos segundos de vacilación, a regañadientes nos concede audiencia con el campeón.
Los ecos de la ira que aun corren por mi sangre desaparecen por completo cuando nos encontramos por fin frente Sekawa. Esta tumbado en su cama, y su estado de salud es malo, pero ni mucho menos esta incapacitado o en peligro. Esperamos sin mediar palabra. Cuando el medico abandona la habitación extraigo la carta de Kitsuki Otojiro, que me pesa como mil piedras de granito. Para finalmente hacerle entrega directamente a la mano, tal y como prometí a Kakita Kiyonobu.
Me quedo absorta unos instantes pensando satisfecha que he cumplido mi palabra y ya estoy en paz con los Grulla. Sin percatarme de la expresión de preocupación que se va dibujando en el maltrecho rostro de Sekawa mientras lee. De forma inesperada, nos hace conocedores del contenido de la carta. Parece ser que Kitsuki Otojiro ya había descubierto a los portadores de la sangre días antes de su muerte. Tras lograr seguirlos en su guarida, había oído frases que auguraban el despertar de "sin corazón" y de "Otomo Jama". Inmediatamente Asahina nos pide coloboración. Sus heridas le impiden realizar correctamente su trabajo y las medicinas le nublan el espiritu. Eso no puede esperar. De momento basta que con identifiquemos lo mas que podamos de "Otomo Jama" y "sin corazón".
Con eso nos retiramos. Ahora ya mas relajada a pesar de todo, aprovecho por disculparme ante su secretario Sentaku. Quien ha sido victima de una reacción inapropiada por mi parte.
Siguiendo con nuestras apretadas prioridades, decidimos centrarnos ahora con la liberación de Kakita Kakeshi. Tras visitarlo en donde lo tienen recluso, nos hace conocedores de que su juicio se va a celebrar precipitadamente esa misma tarde. No hay mucho tiempo para preparar una defensa. Sin demora, nos separamos al salir de la prisión. Akodo Naizen, va a pedir apoyo nuevamente al campeón de Jade. En los juicios, es mas importante quien tienes al lado, que las pruebas en si. Por mi parte, intento hacer uso de todos los recursos legales que conozco y desconozco para lograr liberar a nuestro compañero de viaje, o al menos posponer su juicio. Todo resulta imposible. La corte necesita una cabeza de turco para culpar de los incendios en la ciudad imperial y Otomo Taneji se ha encargado bien de que este sea Kakita Kakashi.
En nuestro reencuentro previo al juicio, el león ha tenido tan escaso éxito como yo. Ambos nos presentamos con las manos vacias y como únicos defensores. Otomo Taneji, inicia su acusación particular. Basándose en pruebas dudosas y especialmente en testimono de Matsu Aoiko, quien no tiene reparos en extender un tupido velo de deshonor y subterfugio encima del grulla. Por contra, yo peso la defensa exponiendo lo insostenibles que son las pruebas presentadas por Otomo, y acusándole de que todo el juicio es una patraña por su parte para perjudicar al Kakita, con quien tiene algún irracional odio personal. Mis palabras no son en vano, pero la siguiente replica de Akodo Naizen las eclipsa por completo. Estallando en un estado de furia que supongo que debe ser similar a lo que los bushis llaman el "trance del combate", ataca mordazmente y con habilidad, las aptitudes de la Matsu. Pone en entredicho el honor de Otomo, eleva la acusacion a todo el glan grulla y desbarata por completo cualquier fonamento minimamente sólido que pudieran tener las palabras de la acusación. Finalizada su excelente exposición, nos quedamos todos sin palabras. Especialmente yo, quien no esperaba tal réplica de un bushi. ... El juez, que se retira a deliberar, no tarda en regresar para otorgando de nuevo la libertad a Kakita Kakashi. Pudiendo salir finalmente los tres juntos de los juzgados. Ya es tarde, pero tenemos un problema menos. Esta noche si nos merecemos un buen descanso. Mañana ya podemos centrarnos en buscar la información que pide Asahina Sekawa.
Tras tumbarme en la cama se me hace extraño no notar el tacto la carta en mi pecho. Pero no quiero pensar en ello, ya no. Cierro los ojos y dejo mi mente dormir en paz. Queda trabajo por hacer ... mañana
(... continuación otra entrada anterior ...)
- Día 18, mes del liebre, Año 1165 -
El día ha empezado muy mal. Me había propuesto dormir y descansar toda la noche, para poder acudir hoy a primera hora de la mañana a entregar la carta a Asahina Sekawa. Primero mi inesperada reunión con Bayushi Tai. A continuación el incendio, que aun perdura. Y finalmente el inesperado arresto de Kakita Kakashi, me han privado de todo reposo posible. De todas formas, una samuraiko puede sentir el cansancio, pero jamás sucumbir a este. Me levanto mas temprano del habitual y como viene siendo costumbre en las últimas semanas, no dispongo de mucho tiempo para asearme, peinarme, maquillarme y prepararme como es debido. No se debería entrar en la ciudad prohibida apestando a caballo y sudor. Por suerte mi maquillaje puede ocultar perfectamente las ojeras producidas por la falta de descanso.
Entro en la ciudad prohibida junto con Akodo Naizen, quien admirablemente se mantiene en pie y se esfuerza por disimular el dolor de unas quemaduras que muy posiblemente dejaran marca en su piel. Estoy segura que la asistencia de anoche de un par de shugenjas Fenix, quienes rezaron a los kamis en favor de nuestra sanación, tienen algo que ver en tal muestra de prematura recuperación. Pero prefiero no comentarlo. Por desgracia, Kakita Kakashi tendrá que esperar. Una vez pasados los muros que separan la ciudad prohibida del resto del mundo, nos encontramos en una zona en donde todo esta tratado con máxima dedicación. Donde incluso las casas del rudo clan cangrejo, parecen hacer un hueco a una ostencación y decoración inimaginables en otras partes. Todo resulta confortablemente espacioso y con elaborados jardines para hallarse a uno mismo. Desgraciaramente, no hay tiempo para recrearse con un apacible paseo. Sin mas vacilación me llevo la mano al pecho, donde he guardado la carta durante este ultimo mes, y me aseguro nuevamente que sigue en mi poder. Finalmente nos dirigimos hacia nuestro encuentro con Asahina Sekawa.
Presentarnos a tan temprana hora de la mañana, tiene sus ventajas. Somos rápidamente atendidos por, Sentaku, el secretario del Campeón de Jade, quien ha tomado temporalmente posesión de todos los cargos de Sekawa. En cuando le hablamos de la urgente correspondencia, nos niega rotundamente que podamos visitarle. Dice que Asahina resultó herido en la explosión de la pasada noche y su médico le ha prohibido cualquier visita hasta que su estado no mejore. Para cualquier cosa, debemos contar con él. De repente, todo lo ocurrido desde mi llegada al Castillo de las 3 Torres se me viene encima. Estoy exhausta y dolorida por culpa de esta carta. Ahora nadie me impedirá entregarla mano a mano a su destinatario. Intento calmarme usando las técnicas de respiración del Yumi, pero resulta inútil. Con la misma explosión de fuerza que una flecha saliendo a de los dedos del arquero, me lanzo contra el secretario. No puedo evitar perder ligeramente la compostura cuando le exijo imperiosamente con los mejores modales que puedo en este momento, que nos deje pasar. El asunto que nos trae entre manos así lo requiere. Aunque Asahina Sekawa se encontrase moribundo en su lecho de muerte, debemos entregarle esa carta personalmente. Senaku, quien quizá no esperaba mi reacción, queda un poco atónito. Tras unos segundos de vacilación, a regañadientes nos concede audiencia con el campeón.
Los ecos de la ira que aun corren por mi sangre desaparecen por completo cuando nos encontramos por fin frente Sekawa. Esta tumbado en su cama, y su estado de salud es malo, pero ni mucho menos esta incapacitado o en peligro. Esperamos sin mediar palabra. Cuando el medico abandona la habitación extraigo la carta de Kitsuki Otojiro, que me pesa como mil piedras de granito. Para finalmente hacerle entrega directamente a la mano, tal y como prometí a Kakita Kiyonobu.
Me quedo absorta unos instantes pensando satisfecha que he cumplido mi palabra y ya estoy en paz con los Grulla. Sin percatarme de la expresión de preocupación que se va dibujando en el maltrecho rostro de Sekawa mientras lee. De forma inesperada, nos hace conocedores del contenido de la carta. Parece ser que Kitsuki Otojiro ya había descubierto a los portadores de la sangre días antes de su muerte. Tras lograr seguirlos en su guarida, había oído frases que auguraban el despertar de "sin corazón" y de "Otomo Jama". Inmediatamente Asahina nos pide coloboración. Sus heridas le impiden realizar correctamente su trabajo y las medicinas le nublan el espiritu. Eso no puede esperar. De momento basta que con identifiquemos lo mas que podamos de "Otomo Jama" y "sin corazón".
Con eso nos retiramos. Ahora ya mas relajada a pesar de todo, aprovecho por disculparme ante su secretario Sentaku. Quien ha sido victima de una reacción inapropiada por mi parte.
Siguiendo con nuestras apretadas prioridades, decidimos centrarnos ahora con la liberación de Kakita Kakeshi. Tras visitarlo en donde lo tienen recluso, nos hace conocedores de que su juicio se va a celebrar precipitadamente esa misma tarde. No hay mucho tiempo para preparar una defensa. Sin demora, nos separamos al salir de la prisión. Akodo Naizen, va a pedir apoyo nuevamente al campeón de Jade. En los juicios, es mas importante quien tienes al lado, que las pruebas en si. Por mi parte, intento hacer uso de todos los recursos legales que conozco y desconozco para lograr liberar a nuestro compañero de viaje, o al menos posponer su juicio. Todo resulta imposible. La corte necesita una cabeza de turco para culpar de los incendios en la ciudad imperial y Otomo Taneji se ha encargado bien de que este sea Kakita Kakashi.
En nuestro reencuentro previo al juicio, el león ha tenido tan escaso éxito como yo. Ambos nos presentamos con las manos vacias y como únicos defensores. Otomo Taneji, inicia su acusación particular. Basándose en pruebas dudosas y especialmente en testimono de Matsu Aoiko, quien no tiene reparos en extender un tupido velo de deshonor y subterfugio encima del grulla. Por contra, yo peso la defensa exponiendo lo insostenibles que son las pruebas presentadas por Otomo, y acusándole de que todo el juicio es una patraña por su parte para perjudicar al Kakita, con quien tiene algún irracional odio personal. Mis palabras no son en vano, pero la siguiente replica de Akodo Naizen las eclipsa por completo. Estallando en un estado de furia que supongo que debe ser similar a lo que los bushis llaman el "trance del combate", ataca mordazmente y con habilidad, las aptitudes de la Matsu. Pone en entredicho el honor de Otomo, eleva la acusacion a todo el glan grulla y desbarata por completo cualquier fonamento minimamente sólido que pudieran tener las palabras de la acusación. Finalizada su excelente exposición, nos quedamos todos sin palabras. Especialmente yo, quien no esperaba tal réplica de un bushi. ... El juez, que se retira a deliberar, no tarda en regresar para otorgando de nuevo la libertad a Kakita Kakashi. Pudiendo salir finalmente los tres juntos de los juzgados. Ya es tarde, pero tenemos un problema menos. Esta noche si nos merecemos un buen descanso. Mañana ya podemos centrarnos en buscar la información que pide Asahina Sekawa.
Tras tumbarme en la cama se me hace extraño no notar el tacto la carta en mi pecho. Pero no quiero pensar en ello, ya no. Cierro los ojos y dejo mi mente dormir en paz. Queda trabajo por hacer ... mañana
(... continua en la siguiente entrada ...)

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home