Campaña de samurais (#20ª parte)
(... continuación de la entrada anterior. Aunque hay un salto temporal importante, debido a que debria haber quiza una entrada intermedia ...)
- Día ?¿?, mes ?¿?¿?, Año 1165 -
Sigo sin comprender porque tengo que vestirme así. Un pesado quimono de tacto extraño, como encerado. Sus largas mangas me cubren por completo el cuerpo. Ataviada también por un gran sombrero y una mascara que a duras penas muestran mis ojos. Esa es la indumentaria que según Soshuro Tsuyoshi es indispensable para la siguiente tarea. Junto con Bayushi Kamnan, otro samurai de actitud confiada y porte intimidatorio, debemos escoltarle hacia la ciudad de Toshi sano Kanemochi Kaeru. La ciudad de la Rana Rica. Quizá me encuentre con Akodo Naizen y sonrío para mis adentros al recordar afectuoso gesto. Recibí una inesperada carta hace apenas unos días. Me contaba que la batalla era inminente y que había sido ascendido a no se que rango militar. Desconozco la jerarquía y sus nombres, pero sin duda la carrera de Naizen seguía un buen camino.
Yp, por mi parte, fallé en mi intento para conseguir el control de Shoshuro Ohan. La caprichosa Sosho Tabito consiguió su propósito. Para mas pesar sobre mis hombros, Bayishi Tai y Shumpei, posiblemente han caído bajo el puño del Gozoku. Tai ha sido capturado y a estas alturas dudo de que siga con vida. Mi sirviente hace semanas que no se nada de él. Todas las personas que sabían la verdad están muertas. ¿ Todas ? Bien .. todas no. Pero sin embargo ahora estoy sola, y a ojos de cualquiera, soy una vulgar traidora a mi gente.
Lo único bueno de todo eso, es que el Gozoku parece que ahora desprecia mis habilidades y están al corriente de mi problema para mentir ... Lo que quizá ignoran, es que hace tiempo que ya no arrastro este lastre conmigo. No solo he aprendido a mentir, y muy bien, si no que también soy capaz de convertirme en cualquier persona. Lo van a pagar, en esta vida o en la siguiente.
Aquí esta quien faltaba, Ide Bantu y un extraño acompañante unicornio. Nos miramos y nos saludamos con discreta cortesía amistosa. Desde que le ayudé en sus asuntos monetarios, parece que no todo son enemigos lo que he hallado en el Gozoku. Bantu se queda, pero Shinjo Suboto, el unicornio que venia con Ide Bantu, viajará con nosotros.
Partimos con los caballos a paso ligero, sin querer agotarlos pero en una evidente prisa para llegar a destino.
- Día 15, mes Caballo, Año 1165 -
A lo largo del trayecto, deshacemos en pocos días un largo camino que nos costó semanas cuando jozaba de la compañía del león y el grulla. El paso Seikitsu esta transitable a esta época del año. Lo recorremos sin contratiempos, de sur a norte, bajo la atenta mirada a nuestro alrededor de sus insondables picos de nieves permanentes. Hoy no puedo quitarme a Akane de la cabeza. Se va a casar con el legendario maestro del arco, Daidoji Akagi. Siento una sana envidia a la vez que me alegro por ella. Las últimas noticias suyas fueron cuando abandonó apresuradamente La Ciudad de las Historias. Hizo bien en preocuparse cuanto la alerté de los peligros que corría.
- Día ?20, mes Caballo, Año 1165 -
Aquí esta ... Toshi sano Kanemochi Kaeru. Desde nuestras monturas podemos ver la ciudad al este. En ella se aprecian con claridad y orgullo estandartes del clan león. Quienes esta claro que siguen manteniendo el control. Al oeste, separados por un extenso campo de batalla donde se aprecian, a pesar de la distancia, algunos etas recogiendo samurais caídos, esta el grosor del ejercito unicornio. Resulta una situación extrañamente y tranquila.
Soshuro Tsuyoshi hace un extraño sonido don la lengua para obligarnos a seguir la marcha. Directos hacia el campamento león. A lo largo del viaje no he tenido oportunidad, ni ganas, de charlar con mis acompañantes. Inmersa en mis propios pensamientos intento evaluar mis actos en los últimos meses. Sé que hice lo correcto, pero el resultado final ... no esta nada claro. ¿ Podría ser que a veces el camino mas honrado no llevara necesariamente al fin mas justo ? Eso es lo que dice mi gente, ¿ no ? "El fin justifica los medios". ¿ Que es entonces el honor ? ¿ Se puede juzgar el honor de un samurai antes de haber completado su objetivo ? ... Demasiadas preguntas abordan mi cabeza y la presencia de Tsuyoshi y sus acompañantes no me reconforta en absoluto. Hay algo en su rostro que me provoca nauseas y no puedo evitar sentir la desagradable sensación de que me estoy ensuciando el alma con su hedor de traidor.
Llegados a las murallas, fácilmente cruzamos los puestos de guardia uno tras otro. Tsuyoshi, no necesita decir una sola palabra. Se limita a mostrar una carta que parece que nos acredita a llegar hasta las mas altas instancias, al mismo general Akodo Tadenori.
Tadenori parece ser un samurai experimentado, para quien los años solo transcurren para darle mas conocimiento y experiencia. Su rostro arrugado, mantiene la severidad y el orgullo de un joven león. Tal y como nos indica Soshuro Tsuyoshi, nos arrodillamos ante el Akodo para hacerle entrega de un regalo. Inmediatamente un escalofrío premonitorio sube por mi espinazo, pero procuro no mostrar mi mal estar. De reojo puedo atisbar el preciado paquete que he escoltado estos días. Un daisho. Una katana y wakizashi de inconfundible manufactura león. Su acabado de sublime calidad atrapa y cautiva por unos instantes las miradas de todos los asistentes. Especialmente Akodo Tadenori, quien visiblemente perturbado y excitado por el presente, se queda sin palabras durante unos instantes que se eternizan. Cuando recupera la compostura, claramente emocionado, exaltado y me atrevería a decir que un poco fuera de sus casillas, nos agradece el regalo. Con unas cortas palabras quiere saber como ha llegado a nuestras manos. Soshuro Tsuyoshi comenta que gracias sus contactos y (¿ porque negarlo ?) con la ayuda del azar. Lograron capturar un unicornio con ese daisho. Sin interrumpir su relato, Tsuyoshi se levanta y pone en pie a Shinjo Suboto. Con un fuerte tirón, le arranca el kimono que llevaba, para mostrar su delatadora indumentaria unicornio.
El interrogatorio ha sido en la misma sala y realmente breve. El unicornio cautivo, que ha permanecido callado todo el rato, se ha limitado a encajar los insultos del general Tadenori. Hasta que este, airado y en un incontenible arrebato se furia, ha probado el hijo de su recién recuperado daisho, para cortar la cabeza del desafortunado preso.
Inmediatamente después, y con mas ganas de cabeza, se dirige a su alto mando para organizar un inminente ataque contra los unicornios.
No podemos enterarnos de mucho mas, ya que somos invitados a salir cuando la tibia sangre del unicornio aun se expande por el suelo. Soshuro Tsuyoshi sonríe desbordante de satisfacción. Su mascara le cubre el rostro pero las arrugas en sus ojos delatan que sea lo que sea lo que tiene en mente, de momento sigue todo tal y como desea. De repente, aprovechando unos instantes de intimidad nos advierte con voz serena - Ahora, pase lo que pase. Cada uno se encarga de su propia integridad. Nos veremos nuevamente en Ryoko Owari Toshi -. ¿ Como ? "Pase lo que pase" ¿ A que ser referirá con eso ?.
Abandonamos la ciudad de la Rana Rica. Desde la privilegiada cima de una colina cercana, podemos ver como las tropas león se han organizado con gran celeridad y eficacia. Las unicornio, a su vez, han descubierto ya las precipitadas intenciones de su oponente y también se organizan en una posición defensiva para contener el ataque. Muy, muy lejos aun, a mis espaldas, aparecen unas oscuras nubes que amenazan con tormenta.
(... continuará en siguientes entradas ...)

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