Campaña de samurais (5ª parte)
Con un retraso de casi 5 o 6 semanas, aqui viene la siguiente entrada de la Campaña de los samurais
- Día 23, mes del tigre, Año 1165 -
El equipo de viaje ha sido apresuradamente preparado para no demorar la llegada de la carta a su destino. Los papeles de viaje nos darán acceso sin problemas hasta Kyuden Doji, donde obtendremos la autorización para viajar por las tierras grulla sin ser interrogados en todos y cada uno de los controles.
El camino empieza prometedor. El paisaje esta hermoso cuando todo yace cubierto por un omnipresente manto blanco de nieve virgen. Centelleando con la luz del sol a nuestro paso. Siempre que inicio un viaje me emociono intentando averiguar que me prepara mi destino. En realidad, la satisfacción es tal, que el frío en las manos y la nariz rojiza parece perder relevancia.
Pasadas varias horas de camino, ya veo que la cosa no será como esperaba. Los dos bushis son muy introvertidos y parece que cualquier palabra les molesta. he intentado sin parar de iniciar una conversación amena y distendida. Sin ninguna mala intención. Pero el camino del acero y el de la palabra deben ir por direcciones diametralmente opuestas.. Después de todo, quizá este camino será mas largo de lo que me temía.
- Día 25, mes del tigre, Año 1165 -
Por fin llegamos a exuberante ciudad de Kyuden Doji. Es una auténtica muestra de ostentación, incluso para los grulla. Se ven casas hasta donde alcanza la vista. Salvo en las cercanías de esta, por ningún rincón de la ciudad se puede ver el mas mínimo rastro de pobreza que pudieran ensombrecer su elegancia. Por encima de la ciudad, junto la ladera de un precipicio, el majestuoso castillo de Kyuden Doji acecha como una ave de caza. Me siento realmente impresionada ... abrumada.
Tras perdernos en las calles de la ciudad, hallamos unos baños a los que prepararnos y asearnos antes de presentarnos frente los grullas. Las monturas nos han ahorrado 1 o 2 días de viaje. Pero me va a costar horas quitarme de encima su olor. El Kakita y el Akodo parecen tener menos reparos al respecto. Mi sensei me repetía frecuentemente; Los ojos escuchan mas rápido que las orejas. Háblales con tu presencia. Después de 2 horas, con el cuerpo limpio y el cabello liso y perfumado, podemos dirigirnos a las oficinas diplomáticas grulla.
Solo entrar en el edificio, mis dos compañeros de viaje parecen estar un poco confusos e incómodos ante la burocracia grulla. Pero saben mantener prefectamente las apariencias. Por desgracia, no tardan en informarnos que quien deberia tramitar nuestros papeles de viaje se encuentra enfermo. Su secretario, Otomo Taneji, se esta ocupando temporalmente de sus funciones. Seria un mero tramite que no valdria ni la pena mencionar, si no fuese por la tensión que apareció en la habitación cuando, al reunirnos con Otomo Taneji, se podían ver las chispas de odio saltando entre este y Kakita kakashi. No se que se traen entre manos, pero Otomo Taneji ha pensado en entorpecer nuestro viaje retrasando sin razón alguna los papeles que nos permitan continuar. Una patética muestra de falta de autocontrol por parte de Otomo Taneji. esto no va a quedar así. desafortunadamente estamos en medio de tierras grullas y por ahora su poder aquí, es abrumadoramente superior al nuestro. No hay mas opción que agradecer su atención y siguiéndole el juego, aceptar volver mañana a buscar unos permisos de viaje que puedo asegurar que no estarán.
Pasamos el resto del día descansando y disfrutando de Kyuden Doji. Pero el peso de la carta en mi pecho y inadmisible el retraso me incomoda hasta el punto de no poder tranquilizarme hasta que el sueño puede conmigo.
- Día 26, mes del tigre, Año 1165 -
La mañana empieza radiante y llena de vida. Como solo en una ciudad como esta puede ofrecer. Que hermoso seria si no tuviéramos que ir a jugar otra vez al estúpido juego de Otomo Taneji. Para no demorarnos, nos preparamos rápido y nos dirigimos a la cita acordada. En esta ocasión, Otomo Taneji, ni siquiera nos da posibilidad de hablar. El muy cobarde se esconde tras sus guardias alegando que no hay nada de que hablar. El tiene la carta que debíamos cambiar por los papeles de viaje. Tal y como ya supuse, no nos dejara marchar de aquí fácilmente. Insistir resulta inútil, así que quedamos para seguir "jugando" y volver mañana.
Durante el camino de vuelta me siento abrumada. No se como encarar la situación. Me resulta imposible hacer frente a eso. Es su palabra contra la mía. Y la fuerza de su voz, se multiplica hasta el infinito dentro de paredes grulla.
La comida no me sienta muy bien, me preocupo una y mil veces en hallar una solución y siempre acabo topando con ese muro. Ese muro conocido como "El estúpido e incompetente de Otomo Taneji". Sin embargo, Akodo Naizen y Kakita Kakashi parecen disfrutar mas de los alimentos. No se percatan de que un extraño personaje sale a la calle con lo que parece ser una katana león, robada, sin duda alguna. Ambos bushis salen inmediatamente tras sus pasos. yo intento seguirles pero me falla la voluntad bajo el peso de pis propias preocupaciones. Rápidamente me dejan atrás y decido esperarles. Hoy las estrellas no auguran nada malo. Supongo que volverán sin un rasguño.
Por la tarde nos reencontramos. Al parecer, son esos mantis de dedos largos, quienes están detrás el rastro de esa katana. Akodo Naizen no tiene autoridad alguna para irrumpir en su guarida. Pese saber exactamente donde se halla. Solo puede informar a la embajada león de Kyuden Doji. Después de uno minutos de charla, los leones no se andan por las ramas cuando hay que hablar, salimos con lo que ya teníamos. Los leones conocen perfectamente las actividades mantis en la zona. Pero carecen de potestad para hacer nada al respecto.
Por otro lado, Kakita Kakashi, conciente de que su enemigo es quien nos esta entorpeciendo el viaje. Decide buscar el apoyo de sus aliados para sortear a Taneji. Ha hablado con Kakita Matabei. Reputado maestro de un dojo de la ciudad. Al parecer, Matabei puede ponernos en contacto con algún amigo suyo que nos ayude en todo eso. Quedamos en volver mañana.
- Día 27, mes del tigre, Año 1165 -
El día empieza como ayer. Con una hermoso día estropeado solo de recordar que tenemos que volver a ver a Otomo Taneji. No soporto tener que volver allí, pero mientras vayamos yendo a diario, Taneji no sospechará de que ya hemos empezado a buscar otras vías para evadirnos de su maraña.
Poco después, nos reunimos en el dojo del maestro Kakita Matabei. Donde conocemos a su amigo, Doji Nagori. Se trata de un bello cortesano muy habilidoso en la palabra y con un rico vocabulario que no parece tener fin. Escucharle hablar resulta una experiencia dócil y agradable. Es por gente como él, que creo mas en el poder de la palabra que la del acero. Doji Nagori escucha nuestras quejas pacientemente y mostrando una reconfortante intención de cooperar a favor de nuestra causa. No pone problemas en darnos acceso al castillo y a los cortesanos grullas. Para intentar acceder a los mandos superiores de Otomo Taneji.
Esa tarde la pasamos enteramente en el castillo de Kyujen Doji. Con la inestimable ayuda del persuasivo Doji, logramos dejar entrever en toda la corte la ineficacia de Taneji. Como dejándose dominar por sus motivaciones personales, se interpone en nuestro camino y a su vez, entre los planes de una posible alianza entre Grullas y Leones. Para hacer frente común con los Unicornios. Creo que después de todo, lo hicimos muy bien. Entre los dos, el rumor se ha escampado como la pólvora, y por la noche, ya no había conversación en la corte en que no saliera el nombre de "Otomo Taneji".
Esta noche me he acostado contenta. Ya empiezo a ver la pequeña brecha por la que poder atravesar esa pared que nos impide continuar. Además he conocido a Doji Nagori, quien da honor a la palabra "samurai" y al "poder da la palabra".
- Día 28, mes del tigre, Año 1165 -
Hoy no vamos a ir a visitar a Otomo Taneji. nuestro dardo envenenado ya ha sido disparado. Y seguramente ya no tiene sentido seguir su juego. A estas alturas ya debe saber perfectamente porque anoche sus oídos le silbaron sin cesar.
A media mañana, se han presentado ante nosotros los magistrados Toku Butaka y Doji Koin. Al parecer, nuestras sutiles quejas han llegado a Daidoji Shihei, el hatamoto del clan grulla. Quien nos recive de nuevo en su castillo. La reunión no se ha alargado mas de lo necesario y se podía ver que Shihei tiene muchos asuntos de resolver. Con pocas palabras pero sin descuidar en ningún momento la diplomacia, se ha disculpado por la actitud de Otomo Taneji y nos ha ofrecido los permisos de viaje para continuar. El muro se ha roto.
Por la tarde empezamos a preparar para reanudar nuestro viaje. Mañana va a ser año nuevo. Pero desgraciadamente, no hay tiempo por celebraciones. Además, parece que tanto Kakashi como Naizen, no son muy dados a las ceremonias tradicionales.
Cuando finalmente nos preparábamos para partir, aparece Doji Nagori. También debe viajar hacia el norte. Por el mismo camino que nosotros. Obviamente no hemos puesto ningún problema en que nos reconforte con su compañía y nos muestre su reputación de "Cuenta cuentos". Los dos bushis que me acompañan son buena gente, pero no muy dados a hablar. Quizá, después de todo, no voy a tener tan mal recuerdo de esta visita a Kyuden Doji.
(... continuación otra entrada y sesión anterior ...)
Algunas fechas no mantienen su lógica, porque me faltaria corregir las entradas anteriores
- Día 23, mes del tigre, Año 1165 -
El equipo de viaje ha sido apresuradamente preparado para no demorar la llegada de la carta a su destino. Los papeles de viaje nos darán acceso sin problemas hasta Kyuden Doji, donde obtendremos la autorización para viajar por las tierras grulla sin ser interrogados en todos y cada uno de los controles.
El camino empieza prometedor. El paisaje esta hermoso cuando todo yace cubierto por un omnipresente manto blanco de nieve virgen. Centelleando con la luz del sol a nuestro paso. Siempre que inicio un viaje me emociono intentando averiguar que me prepara mi destino. En realidad, la satisfacción es tal, que el frío en las manos y la nariz rojiza parece perder relevancia.
Pasadas varias horas de camino, ya veo que la cosa no será como esperaba. Los dos bushis son muy introvertidos y parece que cualquier palabra les molesta. he intentado sin parar de iniciar una conversación amena y distendida. Sin ninguna mala intención. Pero el camino del acero y el de la palabra deben ir por direcciones diametralmente opuestas.. Después de todo, quizá este camino será mas largo de lo que me temía.
- Día 25, mes del tigre, Año 1165 -
Por fin llegamos a exuberante ciudad de Kyuden Doji. Es una auténtica muestra de ostentación, incluso para los grulla. Se ven casas hasta donde alcanza la vista. Salvo en las cercanías de esta, por ningún rincón de la ciudad se puede ver el mas mínimo rastro de pobreza que pudieran ensombrecer su elegancia. Por encima de la ciudad, junto la ladera de un precipicio, el majestuoso castillo de Kyuden Doji acecha como una ave de caza. Me siento realmente impresionada ... abrumada.
Tras perdernos en las calles de la ciudad, hallamos unos baños a los que prepararnos y asearnos antes de presentarnos frente los grullas. Las monturas nos han ahorrado 1 o 2 días de viaje. Pero me va a costar horas quitarme de encima su olor. El Kakita y el Akodo parecen tener menos reparos al respecto. Mi sensei me repetía frecuentemente; Los ojos escuchan mas rápido que las orejas. Háblales con tu presencia. Después de 2 horas, con el cuerpo limpio y el cabello liso y perfumado, podemos dirigirnos a las oficinas diplomáticas grulla.
Solo entrar en el edificio, mis dos compañeros de viaje parecen estar un poco confusos e incómodos ante la burocracia grulla. Pero saben mantener prefectamente las apariencias. Por desgracia, no tardan en informarnos que quien deberia tramitar nuestros papeles de viaje se encuentra enfermo. Su secretario, Otomo Taneji, se esta ocupando temporalmente de sus funciones. Seria un mero tramite que no valdria ni la pena mencionar, si no fuese por la tensión que apareció en la habitación cuando, al reunirnos con Otomo Taneji, se podían ver las chispas de odio saltando entre este y Kakita kakashi. No se que se traen entre manos, pero Otomo Taneji ha pensado en entorpecer nuestro viaje retrasando sin razón alguna los papeles que nos permitan continuar. Una patética muestra de falta de autocontrol por parte de Otomo Taneji. esto no va a quedar así. desafortunadamente estamos en medio de tierras grullas y por ahora su poder aquí, es abrumadoramente superior al nuestro. No hay mas opción que agradecer su atención y siguiéndole el juego, aceptar volver mañana a buscar unos permisos de viaje que puedo asegurar que no estarán.
Pasamos el resto del día descansando y disfrutando de Kyuden Doji. Pero el peso de la carta en mi pecho y inadmisible el retraso me incomoda hasta el punto de no poder tranquilizarme hasta que el sueño puede conmigo.
- Día 26, mes del tigre, Año 1165 -
La mañana empieza radiante y llena de vida. Como solo en una ciudad como esta puede ofrecer. Que hermoso seria si no tuviéramos que ir a jugar otra vez al estúpido juego de Otomo Taneji. Para no demorarnos, nos preparamos rápido y nos dirigimos a la cita acordada. En esta ocasión, Otomo Taneji, ni siquiera nos da posibilidad de hablar. El muy cobarde se esconde tras sus guardias alegando que no hay nada de que hablar. El tiene la carta que debíamos cambiar por los papeles de viaje. Tal y como ya supuse, no nos dejara marchar de aquí fácilmente. Insistir resulta inútil, así que quedamos para seguir "jugando" y volver mañana.
Durante el camino de vuelta me siento abrumada. No se como encarar la situación. Me resulta imposible hacer frente a eso. Es su palabra contra la mía. Y la fuerza de su voz, se multiplica hasta el infinito dentro de paredes grulla.
La comida no me sienta muy bien, me preocupo una y mil veces en hallar una solución y siempre acabo topando con ese muro. Ese muro conocido como "El estúpido e incompetente de Otomo Taneji". Sin embargo, Akodo Naizen y Kakita Kakashi parecen disfrutar mas de los alimentos. No se percatan de que un extraño personaje sale a la calle con lo que parece ser una katana león, robada, sin duda alguna. Ambos bushis salen inmediatamente tras sus pasos. yo intento seguirles pero me falla la voluntad bajo el peso de pis propias preocupaciones. Rápidamente me dejan atrás y decido esperarles. Hoy las estrellas no auguran nada malo. Supongo que volverán sin un rasguño.
Por la tarde nos reencontramos. Al parecer, son esos mantis de dedos largos, quienes están detrás el rastro de esa katana. Akodo Naizen no tiene autoridad alguna para irrumpir en su guarida. Pese saber exactamente donde se halla. Solo puede informar a la embajada león de Kyuden Doji. Después de uno minutos de charla, los leones no se andan por las ramas cuando hay que hablar, salimos con lo que ya teníamos. Los leones conocen perfectamente las actividades mantis en la zona. Pero carecen de potestad para hacer nada al respecto.
Por otro lado, Kakita Kakashi, conciente de que su enemigo es quien nos esta entorpeciendo el viaje. Decide buscar el apoyo de sus aliados para sortear a Taneji. Ha hablado con Kakita Matabei. Reputado maestro de un dojo de la ciudad. Al parecer, Matabei puede ponernos en contacto con algún amigo suyo que nos ayude en todo eso. Quedamos en volver mañana.
- Día 27, mes del tigre, Año 1165 -
El día empieza como ayer. Con una hermoso día estropeado solo de recordar que tenemos que volver a ver a Otomo Taneji. No soporto tener que volver allí, pero mientras vayamos yendo a diario, Taneji no sospechará de que ya hemos empezado a buscar otras vías para evadirnos de su maraña.
Poco después, nos reunimos en el dojo del maestro Kakita Matabei. Donde conocemos a su amigo, Doji Nagori. Se trata de un bello cortesano muy habilidoso en la palabra y con un rico vocabulario que no parece tener fin. Escucharle hablar resulta una experiencia dócil y agradable. Es por gente como él, que creo mas en el poder de la palabra que la del acero. Doji Nagori escucha nuestras quejas pacientemente y mostrando una reconfortante intención de cooperar a favor de nuestra causa. No pone problemas en darnos acceso al castillo y a los cortesanos grullas. Para intentar acceder a los mandos superiores de Otomo Taneji.
Esa tarde la pasamos enteramente en el castillo de Kyujen Doji. Con la inestimable ayuda del persuasivo Doji, logramos dejar entrever en toda la corte la ineficacia de Taneji. Como dejándose dominar por sus motivaciones personales, se interpone en nuestro camino y a su vez, entre los planes de una posible alianza entre Grullas y Leones. Para hacer frente común con los Unicornios. Creo que después de todo, lo hicimos muy bien. Entre los dos, el rumor se ha escampado como la pólvora, y por la noche, ya no había conversación en la corte en que no saliera el nombre de "Otomo Taneji".
Esta noche me he acostado contenta. Ya empiezo a ver la pequeña brecha por la que poder atravesar esa pared que nos impide continuar. Además he conocido a Doji Nagori, quien da honor a la palabra "samurai" y al "poder da la palabra".
- Día 28, mes del tigre, Año 1165 -
Hoy no vamos a ir a visitar a Otomo Taneji. nuestro dardo envenenado ya ha sido disparado. Y seguramente ya no tiene sentido seguir su juego. A estas alturas ya debe saber perfectamente porque anoche sus oídos le silbaron sin cesar.
A media mañana, se han presentado ante nosotros los magistrados Toku Butaka y Doji Koin. Al parecer, nuestras sutiles quejas han llegado a Daidoji Shihei, el hatamoto del clan grulla. Quien nos recive de nuevo en su castillo. La reunión no se ha alargado mas de lo necesario y se podía ver que Shihei tiene muchos asuntos de resolver. Con pocas palabras pero sin descuidar en ningún momento la diplomacia, se ha disculpado por la actitud de Otomo Taneji y nos ha ofrecido los permisos de viaje para continuar. El muro se ha roto.
Por la tarde empezamos a preparar para reanudar nuestro viaje. Mañana va a ser año nuevo. Pero desgraciadamente, no hay tiempo por celebraciones. Además, parece que tanto Kakashi como Naizen, no son muy dados a las ceremonias tradicionales.
Cuando finalmente nos preparábamos para partir, aparece Doji Nagori. También debe viajar hacia el norte. Por el mismo camino que nosotros. Obviamente no hemos puesto ningún problema en que nos reconforte con su compañía y nos muestre su reputación de "Cuenta cuentos". Los dos bushis que me acompañan son buena gente, pero no muy dados a hablar. Quizá, después de todo, no voy a tener tan mal recuerdo de esta visita a Kyuden Doji.
(... continua en las siguientes entradas ...)

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