Potatolandia

martes, septiembre 12, 2006

Campaña de samurais (2ª parte)

(... proviene de la entrada anterior ...)

- Día 20, mes del Tigre, Año 1165 -

El día ha amanecido nevado y frío. Después de todo, quizá es un hermoso día para morir. El Magistrado Dragón se pasó toda la tarde de ayer y mañana de hoy haciendo preguntas. Es muy bueno en su trabajo, me gustaría aprender de su forma de pensar Parece que te pregunta trivialidades o cosas sin importancia, pero en realidad le estín contando tantas cosas sin querer. Creo ver que confía en mi cuando le digo que soy inocente. Pero este mundo no se rige por lo que crea una persona, si no por el estatus de quien cree en tu inocencia. No debí subestimar al Dragón, la vida siempre nos esta enseñando lecciones de humildad. Porque hoy me han liberado gracias a las influencias del Magistrado. Ahora me siento mal de haber pensado en él como un simple viejo verde.

Aunque mi sorpresa ha sido saber que todos los demás invitados también estaban siendo, en menor grado, privados de libertad dentro en Castillo de las Tres Torres.

El Daymio Kakita me ha acompañado a los jardines y ha anunciado al resto de los invitados mi liberación temporal ante la falta de pruebas que me inculpasen. Esa noticia no ha sido en absoluto bien recibida por algunos de los invitados. Ya esperaba que los Leones, quienes tuvieron menos reparos en acusarme, presentaran sus quejas. Pero por lo que no estaba preparada fue por la desmesurada reacción de Matsu Maiko. ¡ Se puso como poseída !. Creo que jamás había oído tanta vulgaridad e insultos salir por boca de un supuesto honorable samurai. Lo peor de todo no fueron los imperdonables insultos hacia mi clan, si no la indiferencia que mostraron los demás ante tal ofensa. Pareció como si aceptaran e incluso aprobaran las palabras de la Matsu. Pero ... después de todo tampoco puedo culparla, inmediatamente yo también perdí el control a mi manera y respondí inadecuadamente. Procuré usar intencionadamente palabras, expresiones y hechos que quedan fuera del entendimiénto normal de un bushi. Lo logré, resulta tan fácil incordiar a alguien con mas traumas en su vida que noches dormidas. Pero a Matsu Mieko no le pasaron por alto las risas contenidas de quienes si comprendieron mi envenenado hablar cortesano. Me desafió a un duelo ... a un duelo a muerte.

¿¡ Como puedo ser tan estúpida !?. ¿ Es que nunca aprenderé de mis clases de Kyujutsu ?. Calma absoluta ... Serenidad ... Respiración pausada ... Encontrarme con mi yo interior ... la vida es como la delicada cuerda de un arco. Si sabes tratarla con aplomo a la vez que con dulzura, serenidad y paz interior, puedes ser transformar un frágil cuerda de seda una arma sin igual. Como me gustaría ser como Daidoji Satoshi. Perdí el control. ¡ Que impropio de mi ! ... No, miento ... Que impropio de quien me gustaría ser. Quizá este sea mi karma, morir por mis fallos. Nunca he sido capaz de empuñar el acero. Mi hermanastra a menudo se reía de mi patosidad, y no sin razón. Ahora aquí estoy, cara a cara con una Matsu sedienta de sangre y buscando venganza por algo que estoy segura que ni siquiera es capaz de comprender !.
Sin embargo, los grulla y los escorpiones no distan mucho en su forma de actuar. Las oportunidades pasan solo una vez. El Daymino Kakita, alegando que era poco balanceado en duelo entre una bushi y una pequeña cortesana, ofreció uno de sus samurais para luchar en mi duelo. Tuve que aceptar. Estoy lista por morir pero no sin haber completado aun mi objetivo.
Estoy segura de que tarde o temprano esos grullas me recordaran el día de hoy.

El duelo ha sido rápido ante el ojo no entrenado como el mio y la sangre se me ha helado al ver morir horriblemente a Matsu Mieko frente mis ojos. Ese habría sido mi final de no se por Kakita Kakashi, quien ocupó mi lugar. Después de todo, creo que no ha tenido tiempo de sufrir. ¿ Porque en esta vida a veces las cosas solo se pueden resolver matando ?. Por el otro lado, debo admitir que la reputación como excelentes duelistas de los grullas, es perfectamente merecida. En ese momento sentí pena por la Mieko. Quise decir algo a los Leones ... pero creo que ya desde mi posición pude oler el hedor su rabia. Tuve miedo, otra vez. Que imporopio de una samurai, de una samurai escorpión.

El resto del día ha hecho eterno. Si la tensión fuese visible, nadie poría ver mas allá de sus pies. Ya ha habido habido 2 muertes en el Castillo de las Tres Torres. Y pese las palabras del Daymino Kakita, que me definen como no-culpable, siento como todos anelan ver mi cuerpo yacer muerto sobre la nieve. Todos mis progresos diplomáticos con Ikoma Masote están destruidos. Incluso Akodo Naizen parece buscar el momento de hundir su katana en mi garganta. Cosa que me da pena, aun que comprendo su reacción. Que mala suerte la mía, justo cuando parecía que había encontrado alguien que no me acusara solo por el color de mi kimono.

Por la noche, no he podido esperar mas. Me he cargado con todo el apolmo que pudo reunir y me he dirigido hacia los Leones. Su mirada lo dice todo, "¡ LARGATE !". Pero no voy a dar un paso atrás, acepto tener miedo, pero no que este me controle. He intentado con mis mas sinceras palabras mostrar mi pesar por el final de Matsu Mieko. Pero no ha servido de mucho ...

La noche no parecía poder empeorar. Pero nunca debemos subestimar la voluntad de las fortunas. nos hemos despertado con la irrupción en el jardín del castillo de Kitsuki, ¿¡ herido de muerte !?, completo lo que podría ser una perfecta balada en algún macabro sueño. Me he apresurado a por él, temiendo por quien había salvado mi vida por primera vez en aquel día. Por suerte el Akodo ha llegado primero. En mi situación podrían cargarme también la muerte de Kitsuki.
Las heridas del pobre dragón no tenían solución alguna. Ya estaba muerto. Pero antes de fallecer, logro murmurar "heimin", "carta", "árbol", "Sekaba", ... Una Shugenja Daidoji se ha encargado de analizar el cuerpo. De nuevo tenemos una victima de un poderoso veneno. Esta vez la gente parecía tan conmocionada que no ha habido acusaciones hacia mi persona.
Rece en silencio a las fortunas para que le otorguen fortuna en su próxima vida.

Antes del amanecer he contactado de nuevo con mi acompañante sigiloso. Él que tiene mejor conocimiento de alquimista, me ha dicho de forma rotunda que ningún veneno puede ser tan violento como para causar el tipo de muerte que ha sufrido Kitsuki. ¿ Porque ha mentido esa Daidoji ?

- Día 21, mes del Tigre, Año 1165 -

Los sucesos se están agolpando peligrosamente. Esta misma mañana los lideres León y Unicornio se encerrado en una charla con el Daymio Kakita. La decisión final ha sido rotunda. Molestos por la pésima seguridad ofrecida por los grullas durante las negociaciones, estas se dan por acabadas y la guerra resultaba ya inevitable. Los diplomáticos de ambos bandos vuelven a casa. Al mismo tiempo parece ser que en las ultimas investigaciones del Magistrado dragón, había hallado que el culpable se encontraba en el castillo y que vestía uniformes del clan de la grulla. El Daymio Kakita pidió a cada uno de los bando implicados que dejaran uno de sus hombres para resolver el caso.
Han asignado a Akodo Naizen, Kakita Kakashi a mi y a un unicornio, del cual desconozco su aun nombre, como encargados de averiguar que esta pasando.

Obiamente, y después de lo ocurrido, no pude ni desee negarme.

Creo que es un buen momento para intentar pulir asperezas en las delicadas relaciones.


(... continua en la siguiente entrada ...)