Campaña de samurais (3ª parte)
(... proviene de la entrada anterior ...)
- Día 22, mes del Tigre, Año 1165 -
Parece que las fortunas quieren seguir jugando conmigo. He intentado contactar con Akodo Naizen, Kakita Kakashi y ese unicornio para juntar esfuerzos. El Akodo ha omitido mi propuesta. A pesar de que comprendo su reacción, no la comparto. ¿ Es que a caso un samurai tiene mas derecho que otro en faltar al honor de su clan, solo por saber manejar una katana ? ... esta claro que la respuesta es "No".
Junto con el grulla y el unicornio, quienes no parecen en absoluto muy adiestrados en la búsqueda de pistas, nos hemos dirigido al pueblo. Mi intención es principalmente lograr deshacer los pasos de Kitsuki para hallar sus pistas. He empezado intentando contactar con gente que pudiese estar por las calles en la hora en la que apareció Kitsiki moribundo al castillo. A esas horas de la noche .. he tenido que recurrir a casas de geishas de toda índole y algunos tubúrios que espero olvidar pronto. Después de algunas preguntas, varios heimin han coincidido dirigiéndonos hacia un vagabundo que siempre duerme en la calle. Quien cuando el sake no le deja inconsciente, parece ver todo lo que ocurre bajo el techo de las estrellas.
No ha sido difícil lograr su cooperación tras un poco de sake. ¡ Y que sorpresa la mía al ver al valeroso Kakita Kakashi mostrar cierta afición desmesurada hacia esa bebida !. El vagabundo reconoció rápidamente a Kitsuki por la descripción y nos supo detallar con bastante exactitud sus movimientos. Los mas relevantes; su paso por una casa de geishas y después la de un mercader.
En la casa de geishas se han mostrado muy cooperadores. Tal y como debe ser. Al parecer, Kitsuki preguntó por la presencia de escorpiones en la estancia o que hubiesen pasado recientemente. Siguiendo sus pasos en su investigación, he descubierto que un escorpión se había hospedado recientemente. Por un instante, temo lo que pueda descubrir. Confío en que el poco interés por la investigación que muestran el grulla y el unicornio me permitan actuar con ventaja si llega el caso.
Seguidamente nos dirigimos al mercader. Fingiendo interés en comprar una flauta, me introduzco en una amena charla con el mercader para lograr que bajase sus defensas y preguntar finalmente por el escorpión. Pobre heimin, pudo leer la palabra "mentira" en sus ojos, con mas claridad que veo el color de su pelo. Bastó con hacerle saber que estaba tratando con samurais para que se mostrara mas cooperante. Aunque por ello me ha pedido hablar conmigo a solas. El grulla y el unicornio acceden sin problemas. Que imprudente por su parte. Finalmente el mercader me cuenta sin reparos que un escorpión le había vendido poco de veneno. El mismo veneno que había usado para acabar con Kaeru. Tras algunas preguntas mas acerca del veneno, parece ser que ya lo ha vendido a una samurai grulla. Por intuición, inmediatamente describí a una Shugenga Daidoji que se alojaba también en el castillo de las tres torres. El mercader la reconoció, y sus ojos me decían claramente que no mentía esta vez.
Antes de despedirme del heimin, pregunte por si conocía el nombre de "Sakeba". Según sus palabras se trata de un reputado artesano que vive a varios días de aquí. Desconozco su papel en la trama o si simplemente es una pista errónea. Tendré que estudiarlo con mayor detenimiento.
Ya tengo a la culpable. Pero no sus motivaciones. He salido pensativa del mercader. hay cosas que debo encajar aun. Yo me encontraba inmersa en mis pensamientos cuando el Kakita me ha llamado la atención respecto un samurai León en la lejanía, dirigiéndose al bosque. Me lo he quedado mirando un rato. Efectivamente era el orgulloso Akodo, que supongo que proseguía con su investigación. Preferí ignorarle ahora que andaba sobre una buena pista. Inmediatamente el Kakita me vuelve a llamar la atención. Esta vez para hacerme ver a alguien que esta acechando al Akodo. La forma de moverse del perseguidor, delata claramente sus intenciones de no ser visto por el León. Aunque tampoco parece ser muy habilidoso.
Por un momento temo por el Akodo Naizen. He visto con mis propios ojos samurais altos como montañas, caer muertos en un abrir y cerrar de ojos bajo un solo golpe furtivo. Nos dirigimos inmediatamente a seguir al perseguidor. Resulta realmente fácil, esta tan centrado a los pasos del Akodo, que creo que le podría pisar los talones y no nos descubriera.
El Akodo Naizen guía a toda la comitiva hacia un árbol muerto desde hace tiempo. yace como un tétrico homenaje a la vida extinta en medio de un claro nevado del el bosque. Lo examina en busca de alguna pista. ¿ Encontrará la carta ? ... Parece que el León no ve nada interesante en el árbol. Después debo darle un vistazo también. Pero algo le llama la atención en una pared de rocas que hay cercanas al árbol. Se dirige ahí con cautela y de repente desaparece por una gruta habilidosamente oculta.
Su perseguidor salta de su escondite y corre hacia la gruta. ¡¡ Este es el momento !! ¡ Ese aprendiz de ninja intentará aprovechar la oscuridad para atacar !. Me lanzo tras el perseguidor procurando que no me vea aun. Si tuviera ahora mi yumi ... Justo delante de la entrada hay un fangar oculto bajo la gruesa capa de nieve. Con las prisas, presupongo erróneamente que el Kakita y el unicornio también se percatan de ello. Pero no es así, los gritos del Kakita me alertan cuando de repente se encuentra hundiéndose, lentamente engullido por el suelo. Procuro arrancar rápidamente el Kakita de su trampa natural, pero me resulta imposible. Si no aviso al León rápidamente, puede que llegue tarde. Dejo el trabajo al unicornio que se lo estaba mirando con ojos anodinos. Entro apresuradamente en la gruta, con las prisas casi me rompo una pierna con el suelo resbaladizo. Oigo sonido de pelea en la oscuridad. Ya ha empezado ! Cuando finalmente llego donde esta Akodo Naizen, el combate se puede dar por finalizado.
El aprendiz de ninja resulta ser un triste eta y con una habilidades de combate tan pésimas como sus habilidades de sigilo. El León, con destellos de desprecio aun en su mirada, pregunta por mi presencia en ese lugar. En cuando le cuento que temía por si le atacaban desde las sombras. Me ha sonriendo de satisfacción mientras remataba al eta.
Hubiese querido hablar un momento con el Akodo, pero los gritos del grulla, seguramente aun atrapado en el fangar nos han dado prisa por salir. justo en cuando llegamos a fuera, el unicornio ha logrado sacar al grulla de su presa. Su kimono tiene un aspecto deplorable.
Inmediatamente la voz de una mujer nos llamo la atención. Allí esta la shugenja Daidoji. Junto al árbol muerto con un eta arrodillado junto a ella. Después de lanzar algunas amenazas, ha clavado su tanto en la garganta del eta. Quien no ha ofrecido la menor resistencia al tal sacrificio. La grulla, implorando al poder corrupto de la sangre y del Maho, ha puesto en pie los cadáveres de varias personas que yacían durmientes bajo el manto de la nieve.
Y yo sin mi yumi ...
(... continuará en la siguient entrada y sesión ...)

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